La propia Ari Sánchez admite que no está atravesando el mejor momento de su carrera. Sin embargo, su influencia en Andrea Ustero es cada vez más evidente. En Roland Garros, la ex número uno del mundo no solo se defendió bien en la cancha: tranquilizó, guió y liberó a su joven compañera, permitiéndole finalmente desplegar todo su potencial en la semifinal. 

Un Ari Sánchez menos dominante, pero igual de importante.

"No creo estar en mi mejor momento en pádel."

Las declaraciones de Ari Sánchez tras su partido de cuartos de final del Major de París contrastan notablemente con el discurso habitual de las jugadoras de élite. La española no oculta las dificultades que ha afrontado desde que formó pareja con Andrea Ustero. Reconoce que se encuentra en una fase diferente, dentro de un proyecto que aún está en construcción.

Pero el rendimiento de una jugadora como Ari no se mide únicamente por la cantidad de puntos ganados o los remates rápidos que terminan en la red. Su rol parece haber cambiado. Menos dominante que durante su dupla con Paula Josemaría, se ha convertido en el elemento estabilizador en una pareja donde Ustero debe asumir gradualmente más responsabilidad.

Puede que Ari no siempre brille individualmente. Pero cada vez permite más que su pareja brille.

En los cuartos de final, Ustero admitió haber perdido la concentración mental.

La victoria en cuartos de final ante Alejandra Salazar y Aranza Osoro,  6/3 3/6 6/2 Esto constituye un primer ejemplo revelador.

Tras un primer set dominante, Ustero fue perdiendo el rumbo poco a poco. La joven española admitió después del partido que su mente había divagado en ocasiones durante el segundo set. Preocupada por el desarrollo del partido y menos cómoda en su propia mitad de la cancha, ya no pudo jugar con la misma libertad.

Fue en este punto que Ari Sánchez y el entrenador Ángel González se convirtieron en jugadores esenciales. Ustero relató que su compañero le decía constantemente que  "Jugar con libertad" , porque sabía que esa libertad era esencial para expresar su mejor pádel.

El consejo parece sencillo, pero revela una verdadera comprensión de su compañera. Ari no intentó exigirle más control a una jugadora ya paralizada por la presión. Al contrario, le dio permiso para volver a arriesgarse.

Ustero encontró mayor libertad en el set decisivo, y la pareja logró recuperar el control. Sería una exageración atribuir la victoria únicamente a la intervención de Ari, pero los comentarios de Ustero confirman directamente la importancia de su apoyo.

En la semifinal, Ari se estabiliza y Ustero ataca.

El escenario se repitió, de otra forma, en la semifinal contra Marta Ortega y Sofía Araújo.

Sánchez y Ustero perdieron el primer set  7/5 La joven zurda aún no lograba entrar del todo en el partido y cometió varios errores. Por su parte, Ortega demostró un gran control, mientras que Araújo aprovechó la velocidad de la pista para imponer su potencia.

El juego cambió gradualmente a partir de entonces.

Ustero empezó a encontrar mejores posiciones y a jugar de forma mucho más agresiva. Su potencia en los golpes, sobre todo en los pares 3, hizo retroceder a sus oponentes y le permitió participar cada vez más tanto en la construcción como en la finalización de los puntos.

Durante esta fase de construcción, Ari Sánchez sentó las bases. Mantuvo su diagonal, redujo los errores y conservó una estructura lo suficientemente estable para que su compañera pudiera seguir atacando sin la necesidad de acertar cada golpe.

Sánchez-Ustero ganó la segunda vuelta  6/4 antes de desarrollarse en el tercero,  6/1 Ustero se había convertido entonces en la principal fuerza ofensiva de la pareja. Ari, por otro lado, no necesitaba necesariamente acaparar toda la atención: su control le daba a su compañera el espacio que necesitaba para expresarse.

El poder de Ustero necesita seguridad

Andrea Ustero ya posee una habilidad natural para acelerar y finalizar los puntos. Pero la potencia solo se convertirá en un arma consistente si el jugador se siente lo suficientemente seguro como para aceptar los errores.

Esta es quizás la principal contribución de Ari Sánchez.

Cuando Ustero jugaba con Alejandra Alonso, ambas jugadoras se encontraban en una etapa similar de su desarrollo. Con Ari, la situación es diferente. Una está descubriendo gradualmente las exigencias del más alto nivel; la otra está experimentando finales, la presión de los rankings y periodos en los que su juego no es tan sólido.

La propia Ustero reconoce que jugar con una compañera tan experimentada representa un cambio significativo y le ayuda a mostrar una versión más libre de su pádel.

Esta seguridad no significa que Ari deba limitarse a defender y devolver el balón. Su capacidad para variar su juego, desequilibrar a sus oponentes y controlar el ritmo sigue siendo fundamental. Pero también reconoce que la potencia y la definición a menudo provienen de la otra mitad de la cancha.

A veces se necesita mucha confianza para dejar que tu compañero se convierta en el jugador más espectacular del dúo.

Un nuevo liderazgo para Ari Sánchez

Durante varias temporadas, Ari Sánchez fue juzgada por sus títulos, sus apariciones en finales y su puesto número 1 en el ranking mundial. Su colaboración con Ustero revela otra faceta: la de una jugadora capaz de cultivar el desarrollo de un inmenso potencial.

Esta influencia no siempre se refleja en las estadísticas. Se manifiesta en una instrucción repetida en el momento adecuado, en una diagonal mantenida sin prisas o en la capacidad de evitar que la pareja se desorganice cuando el compañero realiza una mala secuencia.

La final del Major de París contra Claudia Fernández y Martina Calvo será otra prueba. Ustero tendrá que cargar de nuevo con gran parte del peso ofensivo. Pero para poder jugar con libertad, necesitará sentir que Ari Sánchez mantiene la estructura del equipo unida a sus espaldas.

En Roland Garros, Ustero impresionó con su potencia. Y si logró liberar gradualmente su brazo, probablemente se debió en parte a la presencia, la paciencia y la estabilidad de su compañero.

Antoine Tricolet

Descubrí el Padel Llegué a España por casualidad, en un camping. Me enganché al instante; me apasiona el pádel y sigo las noticias internacionales y regionales con el mismo entusiasmo que el propio deporte.