Algunas derrotas se olvidan rápidamente. Otras permanecen en la mente durante días. La sufrida por Alejandro Galán y Federico Chingotto contra Arturo Coello y Agustín Tapia en la final de la Premier Padel P2 en Burdeos probablemente pertenece a la segunda categoría.

Durante casi dos sets, la pareja hispano-argentina ofreció un rendimiento de primer nivel. Más agresivos en ataque, sólidos en defensa y capaces de imponer su ritmo, Galán y Chingotto parecían tener todo lo necesario para conquistar otro título ante los números uno del mundo.

Pero una vez más, el escenario se inclinó a favor de Coello y Tapia, ganadores 5/7 7/6 6/2.

El tie-break que lo cambia todo

Como suele ocurrir en los partidos más importantes, el encuentro se decidió en unos pocos intercambios de golpes.

Con el marcador 6-6 en el desempate del segundo set, Alejandro Galán cometió varios errores no forzados inusuales. Tres fallos en un momento crucial donde cada punto era crucial. En cuestión de segundos, una final que parecía destinada a inclinarse a su favor se les escapó por completo a la pareja número dos del mundo.

Este desempate perdido supuso un verdadero punto de inflexión psicológico. El tercer set lo ilustra a la perfección. Galán se mostró mucho más retraído, menos expresivo y, sobre todo, menos aguerrido. La intensidad que había sido su punto fuerte durante gran parte del partido fue desapareciendo gradualmente, mientras que Coello y Tapia ganaron confianza y se encaminaron hacia una cómoda victoria por 6-2.

Los números 1 poseen esta capacidad de sobrevivir.

Esto es probablemente lo más impresionante de Arturo Coello y Agustín Tapia.

No siempre dominan a sus oponentes desde el primer punto hasta el último. Sin embargo, siempre parecen encontrar los recursos necesarios cuando el partido da un giro.

Cabe destacar que el desempeño del Burdeos confirma un cambio en la dinámica de esta rivalidad. Tras varias victorias de Galán y Chingotto al inicio de la temporada, los líderes del ranking mundial han recuperado una ventaja psicológica al encadenar triunfos en los enfrentamientos directos.

Esta capacidad de mantener la calma en momentos de tensión es ahora una de sus mayores fortalezas.

A Galán no le queda mucho por mejorar… excepto quizás a nivel mental.

Técnicamente, es difícil encontrar muchas debilidades en Alejandro Galán. Su explosividad, su habilidad con la volea, su capacidad para acelerar el juego o defenderse en situaciones difíciles lo siguen convirtiendo en uno de los mejores jugadores del planeta.

Es probable que el problema ya no sea técnico.

Su final número 100 estaba destinada a simbolizar su regreso definitivo a la cima. En cambio, sirve como recordatorio de lo pequeña que es ahora la brecha entre él y Coello y Tapia.

Frente a los mejores jugadores, cada balón importante parece tener más peso. Cada oportunidad perdida deja huella. Y cuanto más se repiten estas situaciones, mayor es el riesgo de que la duda se cuele inconscientemente en los momentos cruciales.

El siguiente paso para volver a ser el número 1

El Burdeos no demostró que Galán y Chingotto fueran inferiores a los líderes de la liga. Todo lo contrario.

Durante dos sets, probablemente desplegaron un nivel de pádel capaz de vencer a cualquier pareja del circuito. Pero, una vez más, los puntos más importantes fueron para Coello y Tapia.

Para Alejandro Galán, el próximo obstáculo probablemente no será ni físico ni técnico. Será mental.

Si logra borrar de inmediato los errores, mantener la misma agresividad bajo presión y recuperar la serenidad que durante mucho tiempo fue su fortaleza, entonces la jerarquía podría tambalearse una vez más.

Porque hoy en día, ya no son los intercambios de golpes los que separan a las dos mejores parejas del mundo. Son unos pocos puntos… siempre los más importantes.

Antoine Tricolet

Descubrí el Padel Llegué a España por casualidad, en un camping. Me enganché al instante; me apasiona el pádel y sigo las noticias internacionales y regionales con el mismo entusiasmo que el propio deporte.