¿Tienen las celebraciones suficiente cabida en el pádel profesional? Durante una retransmisión en directo en el canal de Manuel Vives, Thomas Leygue y su compatriota debatieron sobre el tema. El ex número uno francés cree que el pádel se beneficiaría si los mejores jugadores expresaran más su personalidad en la pista, siempre y cuando mantengan el respeto. 

A Leygue le gustaría ver a las estrellas desatar más su talento.

Coello, Tapia, Galán, Chingotto… Los mejores jugadores del mundo ofrecen un espectáculo cada semana en la cancha. Pero una vez que termina el punto, las celebraciones suelen ser bastante discretas.

Esta observación fue planteada por Thomas Leygue y Manuel Vives durante una transmisión en vivo en Twitch. El francés desearía ver más gestos de celebración tras un punto excepcional o una gran victoria, similares a los que realizan Carlos Alcaraz o Ben Shelton en las canchas de tenis.

La idea, obviamente, no es provocar sistemáticamente al oponente, sino participar en el espectáculo. El pádel profesional atrae cada vez a más gente, llena pistas cada vez más grandes y crea gradualmente sus propias estrellas. Las celebraciones también pueden contribuir a construir una identidad en torno a los jugadores.

El "mullet rojo", la pequeña historia del Mayor de París

El propio Thomas Leygue lo demostró durante el Major de París. Tras algunas de sus victorias, el francés celebró con un gesto que, a primera vista, no tenía mucho sentido para el público: el famoso "mullet rojo".

Detrás de esta celebración se escondía una broma privada con su hermano, que se encontraba en las gradas del estadio Philippe-Chatrier. Un gesto personal, que repetía tras sus partidos, y que acabó convirtiéndose en una de las anécdotas más memorables de su etapa en París.

Leygue ya había experimentado con celebraciones más extravagantes en el pasado. Una de ellas, que imitaba una demostración de virilidad, fue notablemente copiada por Albert Roglan durante un partido entre ambos en el Major de París. El francés respondió entonces con el mismo gesto. Un pequeño juego entre rivales, sin que Leygue pretendiera convertirlo en una celebración permanente.

Paquito y la guitarra, Tapia y la férrea determinación.

A pesar de todo, ciertos gestos se han vuelto identificables en el circuito profesional.  Agustín Tapia  es uno de los mejores ejemplos de esto.

El argentino suele señalarse la sien con el dedo índice en los momentos clave, una forma de resaltar la fortaleza mental necesaria para ganar un punto, un set o un partido. Con la práctica, este gesto se ha convertido casi en su sello personal.

Pero es imposible hablar de celebraciones sin mencionar  Paquito Navarro y su famosa guitarra Esta es, sin duda, una de las celebraciones más emblemáticas del pádel. El español la utiliza en momentos clave para animar a la afición, y siempre funciona. Cuando simula tocar la guitarra, Paquito sube la temperatura en las gradas y transforma el ambiente de un partido en una auténtica efervescencia.

Esto es también lo que pueden aportar las celebraciones: una imagen inmediatamente asociada a un jugador, una conexión con el público y una dosis extra de espectáculo, sin que ello implique necesariamente una falta de respeto hacia quien está al otro lado de la red.

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Ostentación o provocación, una línea que a veces es muy delgada.

Persiste una dificultad: una celebración no siempre es percibida de la misma manera por todos los involucrados.

Durante la transmisión en vivo,  Manuel Vives utiliza el ejemplo del tenis y Corentin Moutet. Según él, Carlos Alcaraz, cuya imagen pública es muy positiva, puede permitirse ciertos gestos sin generar controversia. Por el contrario, un jugador como Moutet, conocido por su temperamento explosivo en la cancha y sus frecuentes enfrentamientos con los árbitros, a veces ve cómo una celebración similar se interpreta de forma mucho más severa.

La imagen que un jugador proyecta a lo largo de los partidos influye inevitablemente en cómo se perciben sus acciones. Quizás ahí radica la clave. Una celebración no es necesariamente una provocación. Todo depende del contexto, la intención y la forma en que se ejecuta.

El pádel se ha convertido en un espectáculo en sí mismo. Y mientras se mantenga el respeto por el rival, un poco más de personalidad después de los puntos decisivos no le vendría mal al circuito.  ¡Queremos un espectáculo!  

Maceo ZERHAT

Maceo Zerhat descubrió el pádel en 2020 en Savigny-sur-Clairis, Borgoña. Contribuyó a la expansión del club aportando su energía y curiosidad. Padel MagazineÉl transmite su Padel"Manía" ¡rebotando hábilmente en todas las últimas noticias sobre tu deporte favorito!