Au  Premier Padel P1 Miami Varios partidos han traído a la mente una realidad a menudo mencionada pero rara vez tan visible: a un nivel de juego equivalente, el  mental  hace la diferencia

 Balancines que cuelgan de un hilo 

En un partido donde cada punto cuenta, la más mínima variación en la intensidad o la concentración puede cambiar el rumbo del encuentro. El partido de cuartos de final entre Franco Stupaczuk/Miguel Yanguas y Di Nenno/Momo fue un claro ejemplo de ello. Contra las cuerdas, a punto de ceder un break al final del primer set, lograron darle la vuelta al partido, gracias a una concentración inquebrantable en los momentos clave.

Estas secuencias, casi imperceptibles para el espectador desinformado, son en realidad decisivas: un punto salvado, una decisión justa, una intensidad sostenida… y los cambios dinámicos.

 El aspecto mental, en el centro del partido de referencia 

¿Y qué decir de la tan comentada semifinal entre Lebrón/Augsburger y Tapia/Coello? El partido estelar del torneo también puso de manifiesto este aspecto. Juan Lebrón, que comenzó el encuentro de forma brillante, fue perdiendo la compostura gradualmente a medida que avanzaban los juegos.

Por el contrario, las reacciones de Arturo Coello y Agustín Tapia ilustraron el impacto de los detalles emocionales. Un “vamos” oportuno, una energía renovada, una presión constante… todos estos elementos contribuyen a darle la vuelta a un partido.

 El lenguaje corporal, un revelador silencioso 

En la final contra los números uno del mundo, Federico Chingotto y Alejandro Galán, a pesar de la presión sufrida tras la remontada de sus rivales, que pasaron de ir perdiendo 3-0 a 3-3, lograron mantener la concentración. Federico Chingotto es un experto en esto: escucha los consejos y recomendaciones de su entrenador y de Galán, y luego regresa a la cancha con una determinación inquebrantable, capaz de incomodar incluso al mismísimo Arturo Coello.

Una mirada, una actitud, comunicación no verbal… y la pareja logró recrear una brecha en el proceso. Una vez más, gestionar las emociones y mantener la sintonía resultó crucial.

 Un nivel que se está ajustando 

Estos ejemplos ilustran una tendencia fundamental: las diferencias técnicas entre las parejas se están reduciendo gradualmente. Si bien algunos equipos de élite aún mantienen cierta ventaja, el nivel general del circuito continúa convergiendo.

En este contexto, la diferencia ya no se basa únicamente en la calidad de los disparos, sino en la capacidad de:

  •  gestionar los períodos de debilidad y los momentos de duda 
  •  explotar los puntos clave 
  •  mantener una intensidad mental constante 

 Una lección para todos los jugadores 

La  preparación mental Tras haber sido subestimado durante mucho tiempo, ahora se perfila como un factor clave para el rendimiento. Y esta realidad no se limita al nivel más alto.

Todos los jugadores, en cierta medida, ya han experimentado estos momentos:

  •  pérdida de lucidez 
  •  cadena de errores 
  •  dificultad para concluir un punto 

Por el contrario, también es posible encontrar ese estado particular, esa concentración máxima que permite marcar la diferencia en el momento adecuado.

 Una dimensión esencial 

En Miami, la observación es clara: los partidos se juegan tanto en la mente como en la raqueta.

En un deporte donde todo transcurre a gran velocidad, donde los intercambios se suceden rápidamente y los márgenes son estrechos, quienes logran controlar sus emociones tienen una ventaja decisiva.

Y quizás ahí radica la mayor diferencia hoy en día.

Antoine Tricolet

Descubrí el Padel Llegué a España por casualidad en un camping. Me enamoré del pádel al instante; llevo tres años apasionado por este deporte y sigo las noticias internacionales y regionales con la misma ilusión que el propio deporte.