La derrota de Mike Yanguas y Franco Stupaczuk ante Paquito Navarro y Martín Di Nenno en los cuartos de final de la P1 de Málaga no solo puso de manifiesto las dificultades deportivas temporales de la pareja, sino que también reavivó la cuestión de la actitud del jugador andaluz cuando su compañero atraviesa un mal momento.

Derrotados por 7-5 y 6-3, Yanguas y Stupaczuk dieron la impresión de ser un equipo desconectado: poco ánimo, intercambios de golpes mínimos y un Mike Yanguas particularmente retraído. Unas horas más tarde, Stupa publicó un mensaje difícil de ignorar:

"Cuando no hay actitud, ni equipo, ni plan de juego, es muy difícil competir bien."

Una declaración que no menciona a nadie directamente, pero que parece apuntar más al funcionamiento colectivo de la pareja que a la simple calidad del juego.

Stupaczuk era terco

Sería injusto responsabilizar únicamente a Mike Yanguas de esta eliminación.

Franco Stupaczuk tuvo un mal partido. El argentino insistió obstinadamente en golpear y rematar, a pesar de que las condiciones y la calidad de la defensa de su rival le impedían concretar los puntos. Paquito Navarro lo entendió perfectamente y bloqueó la pelota repetidamente, pero Stupaczuk no pudo modificar significativamente su estrategia.

Esta reticencia a profundizar en el tema ya había suscitado críticas durante su colaboración con Juan Lebrón. Ambos mantuvieron varias discusiones tensas en 2025, en las que Lebrón expresaba con frecuencia su irritación ante algunas de las decisiones de su compañero. Posteriormente, reconocieron la necesidad de transformar sus desacuerdos en intercambios más constructivos.

Cuando desaparece el apoyo

El problema no es que Yanguas notara las dificultades de Stupaczuk. Eran evidentes. Lo más preocupante es su aparente incapacidad para mantenerse conectado con su compañero cuando el partido se les escapaba de las manos.

Su expresión impasible, sus gestos de fastidio y la casi total falta de ánimo no ayudaron a Stupa a recuperar la compostura. Incluso parecieron afectar gradualmente su propio nivel de juego.

A este nivel, el rol de un compañero no se limita a señalar lo que no funciona. También debe proponer soluciones, mantener al equipo unido y evitar que el jugador con dificultades se hunda aún más. Stupaczuk probablemente podría haber diversificado más su juego con un apoyo más constante y un verdadero trabajo en equipo.

La anterior Coki Nieto

La asociación con Coki Nieto ofrece un interesante punto de comparación.

El madrileño no es un jugador zurdo que pueda terminar el punto de inmediato con cada golpe. Su juego se basa más en la velocidad, la consistencia, la cobertura de la cancha y la construcción del juego. Con él, Yangas logró resultados muy consistentes, alcanzando nueve semifinales en sus primeros quince torneos de la temporada 2025, aunque sin lograr llegar a la final de forma consistente.

Sin embargo, debemos evitar las caricaturas: Yanguas había defendido públicamente a su compañero, describiéndolo como un jugador "muy completo", rápido y más agresivo de lo que se le reconocía. También explicó que formaban "un gran equipo". En la misma entrevista, reconoció, no obstante, que, si pudiera recuperar un remate de otro jugador, elegiría el de Tapia o el de Augsburgo, precisamente porque "marca la diferencia". AS recopiló estos estados financieros en septiembre de 2025..

Esta respuesta fue principalmente técnica. Pero también ilustra el tipo de jugador zurdo que parece corresponderse con el estilo de pádel que busca Yanguas: un compañero capaz de convertir rápidamente un mal globo del oponente en un punto ganador.

¿Busca un acabado permanente?

Por lo tanto, cabe preguntarse: ¿espera Yanguas que sus compañeros en el lateral izquierdo posean la capacidad de definición de un Galán, un Tapia o un jugador de Augsburgo?

Estos tres jugadores pueden tomar el control de un peloteo y ganar el punto a la primera oportunidad. Pero este tipo de perfiles son extremadamente raros. No todos los jugadores zurdos del top 10 pueden generar esta potencia de forma consistente, e incluso los mejores tienen días en los que su remate no funciona.

Yangas tiene ambiciones legítimas, y su alto nivel explica en parte su ascenso al séptimo puesto del ranking mundial. Pero un compañero no es solo un rematador encargado de convertir las oportunidades creadas. Una pareja también debe ser capaz de encontrar colectivamente otra manera de avanzar cuando uno de sus jugadores pierde efectividad.

Una responsabilidad compartida

En Málaga, Stupaczuk jugó mal y se mostró demasiado obstinado. Yanguas, por su parte, no demostró la actitud que podría haber ayudado a su compañero a salir de esta mala racha.

Por lo tanto, las responsabilidades deportivas son compartidas. Pero en un deporte donde la comunicación y la confianza son esenciales, la falta de apoyo puede tener tanta importancia como los errores tácticos.

Yanguas y Stupaczuk son más que capaces de competir con las mejores parejas. Su problema actual parece radicar menos en su potencial que en cómo afrontan juntos los momentos difíciles. Porque si el equipo se desmorona en cuanto el jugador de la izquierda deja de rematar los puntos, es probable que resurjan las mismas tensiones, independientemente de la pareja elegida.

Antoine Tricolet

Descubrí el Padel Llegué a España por casualidad, en un camping. Me enganché al instante; me apasiona el pádel y sigo las noticias internacionales y regionales con el mismo entusiasmo que el propio deporte.