Los torneos P2000 suelen deparar sorpresas. No solo en el cuadro principal, sino también desde las rondas clasificatorias. El viernes en Cabriès, un partido en particular llamó la atención de muchos espectadores:  Justin López / Florent Di Lelio  frente a  Steve Noblecourt / Lucas Navarro .

Sobre el papel, un partido más para asegurar un puesto en el cuadro principal. En la pista, una versión condensada de todo lo que hace que el pádel sea tan fascinante, y a veces tan cruel.

Un escenario que parecía ya escrito.

El primer set fue extremadamente igualado. Ambos equipos intercambiaron golpes hasta el desempate, que la pareja ganó por 7-6.  López / Di Lelio .

En el segundo set, la situación parece haber cambiado definitivamente. Florent Di Lelio demuestra su regularidad, mientras que Justin López encadena golpes ganadores con una técnica excepcional.  5 / 2, 40 / 0 Es difícil imaginar otro escenario que no sea la clasificación.

El partido parece haber terminado.

Y sin embargo ...

Tres puntos que lo cambian todo

Una primera defensa excepcional. Luego una segunda. Luego una tercera.

El partido vuelve a estar igualado. Las oportunidades de marcar se esfuman. El descanso finalmente recae en...  Noblecourt / Navarro que se reducen a  5/3 Entonces  5/4 antes de volver a pegarlo  5/5 Los espectadores se agolpan alrededor de la cancha bajo el abrasador sol provenzal, y los aplausos resuenan tras cada punto acertado.

En tan solo unos minutos, la situación cambió por completo.

Lo que parecía una simple formalidad se convierte en una batalla psicológica.

Cuando la duda se instala

A partir de ese momento, el rumbo del partido cambió por completo.

Justin Lopez, que hasta ese momento había demostrado una técnica impresionante, empezó a perder la concentración. Los errores se multiplicaron y la frustración se apoderó de él. Recibió su primera advertencia tras golpear su raqueta contra el cristal.

El encuentro finalmente se convierte en un  súper desempate donde todo sigue siendo posible.

Pero en el último punto, cuando aún no se había decidido nada, Justin López optó por golpear deliberadamente la pelota fuera de los límites para terminar el partido, antes de abandonar el área de juego estrellando su pala contra la valla.

Un final brutal para un partido que hasta ese momento había ofrecido un espectáculo extraordinario.

La mente, ese compañero invisible

Más allá del resultado, este partido ilustra a la perfección lo que hace que el pádel sea tan especial.

A un nivel de juego similar, la diferencia no radica únicamente en la calidad técnica o física. A menudo, se reduce a la capacidad de gestionar los momentos clave.

Cerrar un partido a pocos puntos de la victoria a veces es mucho más difícil que remontar cuando ya no tienes nada que perder. Un equipo que recupera la confianza se arriesga más, defiende mejor y se esfuerza más. Por el contrario, la duda se instala rápidamente en un equipo que ve cómo se le escapa la victoria.

El pádel es un deporte en el que un partido puede dar un giro en tan solo unos pocos intercambios.

Esa es también parte de la belleza del pádel.

Este partido de clasificación no otorgó puntos FIP, ni final, ni trofeo. Sin embargo, sin duda dejó huella en los espectadores presentes, pues resultó bastante revelador.

En efecto, nos recuerda una verdad que todos los jugadores conocen:  Hasta que no se haya jugado la última bola, nada ha terminado. 

Los famosos "puntos importantes", aquellos en los que hay que rematar, donde la mano tiembla un poco más, donde cada decisión cuenta, marcan la diferencia entre dos equipos de nivel similar.

En Cabriès, este partido fue una demostración casi perfecta de ello. Una prueba más de que, en pádel, el brazo es clave en los golpes… pero a menudo es el aspecto mental el que decide al ganador.

Antoine Tricolet

Descubrí el Padel Llegué a España por casualidad, en un camping. Me enganché al instante; me apasiona el pádel y sigo las noticias internacionales y regionales con el mismo entusiasmo que el propio deporte.

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