En la pista, Agustín Tapia Impresiona con su nivel de juego. Fuera de la cancha, el argentino proyecta una imagen mucho más sencilla, marcada por la humildad y el apego a sus seres queridos.

En una entrevista con Veinte Diez, el jugador Catamarca Reflexionó sobre su carrera y la importancia de su familia en su bienestar.

Un comienzo temprano para convertirse en un profesional

Siendo muy joven, Tapia abandonó su ciudad natal para perseguir su proyecto deportivo.
Una elección necesaria para convertirse en profesional, pero que implicó estar lejos de sus padres durante varios años.

Hoy, el número uno del mundo mide el progreso logrado y lo que representa su presencia a su lado.

Mi sueño, antes de ser el número uno, era que mis padres pudieran volver a vivir conmigo. Me fui de casa muy joven y estoy viviendo esos años que ahora no pude disfrutar.

Un equilibrio personal que se ha vuelto central

Tapia explica que esta estabilidad familiar ha cambiado su forma de vivir el circuito.

Se nota que soy una persona feliz. Ya no soy solo un jugador o un profesional: hoy me siento el mejor hijo del mundo. Y eso ha sido fundamental para llegar hasta donde estoy hoy.

Un discurso que destaca el papel de su entorno como punto de anclaje dentro de un cronograma exigente.

La madurez detrás del número uno

Entre los resultados deportivos y el equilibrio personal, Tapia ahora recoge los frutos de los sacrificios realizados desde sus inicios.
La presencia de su familia le acompaña ahora a diario, como un punto de referencia en su carrera y en su vida fuera de los torneos.

Benjamín Dupouy

Descubrí el pádel directamente durante un torneo y, francamente, al principio no me gustó mucho. Pero la segunda vez fue amor a primera vista y desde entonces no me he perdido ni un solo partido. Incluso estoy dispuesto a quedarme despierto hasta las 3 a. m. para ver el final de Premier Padel !