Alejandro Galán y Federico Chingotto se clasificaron ayer para la final del torneo Asunción P2 tras una victoria contundente ante Edu Alonso y Aimar Goñi. Su triunfo en sets corridos refleja a la perfección la identidad de la pareja hispano-argentina: intensidad inquebrantable, maestría táctica y precisión quirúrgica en los momentos cruciales.

Una victoria muy al estilo de Chingal.

Chingotto controló completamente la diagonal.

Desde el inicio del partido, una cosa quedó muy clara: Edu Alonso fue incapaz de imponer su juego en diagonal contra Federico Chingotto.

El jugador español repitió esto varias veces en el banquillo durante el partido. Chingotto impuso su ritmo, la altura de sus balones y su lectura del juego en casi cada intercambio.

El trabajo del argentino entre bastidores ha vuelto a ser inmenso.

Gracias a su constante actividad y a su precisión en cada jugada, Chingotto impidió que Alonso desplegara su juego ofensivo habitual. Como resultado, Galán pudo intervenir en condiciones ideales, a menudo perfectamente posicionado para rematar los puntos.

Galán castigó cada oportunidad

Ante este dominio en diagonal, el entorno de Alonso intentó varios ajustes tácticos.

En el banquillo, su entrenador le pidió específicamente que jugara más por la banda para que Aimar Goñi volviera al partido y rompiera el dominio de Chingotto. La idea era clara: desplazar a Galán hacia su diagonal natural e impedir que Chingotto controlara tantos puntos.

Pero en el primer set, prácticamente no hubo diferencia.

Galán pudo rematar en condiciones extremadamente favorables durante todo el set. El español desplegó un impresionante número de golpes ganadores, aprovechando al máximo el trabajo de preparación y construcción realizado por su compañero.

Las estadísticas al final del primer set resumieron a la perfección el dominio de la pareja número 2 del mundo: 22 golpes ganadores con tan solo 3 errores no forzados.

Con este nivel de eficiencia, resulta casi imposible competir. Por lo tanto, el primer set terminó lógicamente con un marcador de 6-1.

Un segundo set mucho más igualado.

Finalmente, en la segunda mitad, los ajustes españoles comenzaron a surtir efecto.

Aimar Goñi ocupó más espacio en ataque, mientras que Edu Alonso empezó a variar mucho más sus zonas y trayectorias: juego en cuadrícula, variaciones lineales, cambios de ritmo…

Los españoles también cambiaron su estrategia en las primeras voleas, buscando más a Galán para evitar que Chingotto tomara el control del punto de inmediato.

Y esta adaptación claramente trastocó a los favoritos.

El segundo set se volvió mucho más equilibrado, con intercambios más largos y más situaciones de presión para Galán y Chingotto.

El nivel más alto a veces depende de dos puntos.

Justo cuando parecía que el set se encaminaba a un desempate, dos errores en el peor momento posible resultaron ser muy costosos para Alonso y Goñi.

En el último juego, dos errores en la devolución del servicio —probablemente relacionados con la falta de experiencia a este nivel de presión— le dieron a Galán y Chingotto la oportunidad perfecta.

Y a cambio de este par, este tipo de regalo se paga de inmediato.

Como suele ocurrir, los números 2 del mundo supieron acelerar en el momento justo para cerrar con un 7/5.

Una pareja que sigue funcionando de maravilla.

Este partido ha vuelto a demostrar por qué Galán y Chingotto son tan difíciles de vencer en estos momentos.

Por supuesto, Galán impresiona por su capacidad para rematar los puntos con potencia y autoridad. Pero gran parte de este dominio también se debe al trabajo menos visible de Chingotto.

Control del ritmo, calidad defensiva, precisión táctica, actividad constante: el argentino sigue siendo el verdadero metrónomo de esta pareja.

Y cuando Galán puede intervenir en condiciones tan favorables, la pareja “Chingalán” se convierte una vez más en una máquina extremadamente complicada de detener.

¿Será la diagonal Chingotto/Coello la clave para la final?

Dadas estas circunstancias, cabe preguntarse legítimamente cómo se desarrollará el duelo táctico entre Federico Chingotto y Arturo Coello en la final. Es como si esta rivalidad táctica fuera a determinar, de alguna manera, el resultado del encuentro.

Porque el principal reto para Chingotto será evitar que Coello se acomode con demasiada facilidad en la red tras el globo.

Es un hecho bien conocido: cuando "El Rey Arturo" logra avanzar con serenidad hacia la red, se convierte, sin duda, en el jugador más difícil de contener del mundo. Con solo dos pasos, Coello abarca una vasta área y puede transformar incluso el más mínimo golpe corto en una secuencia de dominio absoluto.

Por lo tanto, Chingotto tendrá que demostrar una enorme variedad en su transición ofensiva para evitar los devastadores contraataques del número 1 del mundo. ViboraDisparos cortos hacia la red, bandejas lentas en el centro, cambios de ritmo, variaciones de altura: el argentino tendrá que interrumpir constantemente los patrones de Coello para evitar que se apodere de la red.

El problema es que Coello, por otro lado, posee precisamente esa habilidad única de transformar una simple jugada improvisada en una toma de control inmediata del mercado de divisas.

Esta diagonal se perfila, por lo tanto, emocionante: por un lado, la creatividad táctica y la precisión quirúrgica de Chingotto; por otro, la capacidad defensiva y el impacto físico del "Rey" Coello una vez lanzado al ataque.

Antoine Tricolet

Descubrí el Padel Llegué a España por casualidad en un camping. Me enamoré del pádel al instante; llevo tres años apasionado por este deporte y sigo las noticias internacionales y regionales con la misma ilusión que el propio deporte.